Nuestra Historia Colegial
Cada colegio tiene una historia. La nuestra comenzó hace más de 120 años y sigue escribiéndose cada día. Este recorrido reúne algunos de los momentos más importantes de La Salle Santander, una historia de educación, compromiso y personas que han dejado huella generación tras generación.
Nuestra historia
Más de un siglo educando personas. Desde las primeras escuelas de la calle San José hasta el colegio de hoy, esta es la historia de una comunidad educativa que ha sabido crecer, innovar y mantener viva la vocación de formar personas comprometidas con los demás.
Una historia construida generación tras generación
Cada etapa de La Salle Santander refleja una forma de entender la educación basada en la cercanía, la innovación y el compromiso. Esta cronología recorre algunos de los momentos que han definido la identidad del colegio durante más de un siglo.
La Salle llega a Santander
La historia de La Salle en Santander comenzó en noviembre de 1901, cuando los Hermanos de las Escuelas Cristianas se hicieron cargo de las escuelas del Círculo Católico de Obreros, en la calle San José. Su forma de entender la educación pronto despertó el interés de muchas familias, hasta el punto de que, apenas dos años después, fue necesario ampliar las instalaciones con nuevas aulas en la cercana calle Pedrueca.
Durante casi cuarenta años, miles de niños recibieron allí una formación basada en el trabajo, la cercanía y los valores cristianos. Aquellas primeras escuelas sembraron una forma de educar que acabaría convirtiéndose en una referencia para la ciudad.
Un nuevo hogar: la Quinta Hoppe
En 1940 las antiguas escuelas tuvieron que cerrar sus puertas. Sin embargo, la historia de La Salle en Santander estaba lejos de terminar. Gracias al apoyo de antiguos alumnos y colaboradores, los Hermanos adquirieron la Quinta Hoppe, en General Dávila, donde nació el colegio actual.
El 2 de octubre de ese mismo año comenzaron las clases con poco más de un centenar de alumnos. El antiguo chalet, rodeado de jardines y presidido por la ya emblemática leona, se transformó rápidamente en un lugar de aprendizaje, convivencia e ilusión. Había comenzado una nueva etapa que marcaría el futuro del colegio.
Un colegio en crecimiento
El aumento constante del alumnado hizo necesaria la construcción de un nuevo edificio, cuyas obras comenzaron en 1943. Con el paso de los años llegaron nuevas aulas, el internado, laboratorios, espacios deportivos y numerosas actividades que dieron personalidad al colegio.
Las revistas escolares, los festivales gimnásticos, las excursiones y la intensa vida cultural fueron creando un fuerte sentimiento de pertenencia entre generaciones de alumnos. La Salle se consolidó como uno de los centros educativos de referencia de Santander, siempre fiel a su misión de formar personas además de estudiantes.
Adaptarse a nuevos tiempos
La sociedad cambiaba y el colegio evolucionó con ella. Durante estas décadas se modernizaron las instalaciones, se adaptaron las enseñanzas a las nuevas leyes educativas y el centro abrió sus puertas a una comunidad cada vez más diversa.
La incorporación de las alumnas y el crecimiento del profesorado seglar enriquecieron la vida del colegio, que siguió manteniendo el estilo educativo lasaliano: cercanía, acompañamiento y atención personalizada. La Salle supo renovarse sin perder aquello que siempre la había definido.
Educar en comunidad
Con la llegada del nuevo siglo, el colegio reforzó el trabajo en equipo entre Hermanos y educadores seglares. La comunidad educativa creció, incorporando nuevas formas de participación para las familias, los antiguos alumnos y los propios estudiantes.
La innovación pedagógica comenzó a ocupar un lugar destacado, sin dejar de lado la pastoral, el compromiso solidario y la educación en valores. El colegio continuó formando generaciones de alumnos preparados para afrontar un mundo en constante cambio.
Innovar para transformar
En la última década, La Salle Santander ha impulsado una profunda transformación educativa. Las metodologías activas, el aprendizaje cooperativo, la competencia digital y los proyectos internacionales conviven con una sólida formación académica y humana.
Las aulas se han adaptado a nuevas formas de aprender y el colegio continúa apostando por una educación integral que desarrolla el talento, fomenta el pensamiento crítico y promueve el compromiso con los demás. Innovar significa seguir respondiendo a las necesidades de cada generación de alumnos.
Más de un siglo mirando al futuro
Más de un siglo después de la llegada de los primeros Hermanos a Santander, La Salle sigue siendo un colegio abierto a la ciudad y comprometido con la educación de niños y jóvenes. Miles de alumnos, familias, educadores y antiguos alumnos forman parte de una comunidad que ha sabido crecer sin perder su identidad.
La historia continúa escribiéndose cada día en las aulas, los patios y los proyectos compartidos. Con la misma vocación de servicio que impulsó sus orígenes y la mirada puesta en el futuro, La Salle Santander afronta nuevos retos con la convicción de que educar sigue siendo la mejor manera de transformar el mundo.
El origen de esta historia
La Salle Santander forma parte de una misión educativa que comenzó hace más de tres siglos con San Juan Bautista de La Salle, cuya visión sigue inspirando hoy nuestra forma de educar.